TRASPLANTADOS
CON APENAS 22 AÑOS, ELLA ESTABA DELGADA, CON ANEMIA, EL VIENTRE HINCHADO Y TAN DETERIORADA QUE SÓLO UNA OPCIÓN PODÍA SALVARLE LA VIDA: UN TRASPLANTE.
Tres años se convirtieron para Stefani Moreno Vargas en una larga espera que culminó un día con una sublime demostración de amor, un hito en la historia de la medicina en República Dominicana y un cambio radical para una joven que a sus 22 años sentía que la vida se le escapaba en cada latido del corazón.
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